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jueves, 29 de octubre de 2009

Amanecer

Dedicado a Victoria Díaz Morales poeta serradillana.


Amanecer en Monfragüe


Amanecer
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Si te golpea la vida
con saña que hace llorar...
si la pena recibida
piensas que deja una herida
imposible de cerrar...
perdona... ¡pero hay razones
que hacen a los corazones
acelerar su latir!
¿Piensas que no hay ilusiones
para ayudarte a vivir?
¡Contempla un amanecer!
Mira esa montaña arder
cuajada de mil colores.
Mira el candor de las flores,
que pugnan por ofrecer
en su corola irisada,
la luz del alba mezclada
con su perfume mejor.
Oye al pájaro cantor
interpretar su tonada.
¿No ves como la alegría
al ir asomando el día
se derrama por doquier?
¿no ves la brisa mecer
la madroñera bravía?
Cierra tus ojos y mira
solo con el corazón...
no ves brotar la ilusión
como algo se respira?
Mira ese valle fragante
y el arroyo susurrante
por el valle discurrir...
¡mira la vida fluir
con su fuerza estimulante!
¿No es verdad que la grandeza
colorea el horizonte?
Mira el alba que bosteza
mientras derrama belleza
sobre la quietud del monte.
Cuando llegue a tí su brillo,
piensa en ese pajarillo
que agradece diligente
la luz del día naciente...
¡así de simple y sencillo!
Para el no existe dolor.
La luz nace cada día
con su carga de alegría,
y el... ¡da gracias al Señor!
Si viendo tanta grandeza
no te has sentido vibrar...
¡llora...! pues si la tristeza
te ocultó tanta belleza...
¡bién te mereces llorar!


De mí libro Entre renglones.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La quietud de mí lugar



La quietud de mí lugar
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Tibia sombra; fresca brisa.
Una vieja mecedora.
Un reloj que en la repisa
lentamente da la hora.
Un café bien cargadito.
El eco de una canción.
El sol, lento, despacito,
que se esconde juguetón.
Lejos, en el horizonte,
una nube solitaria
y en la ladera del monte
la blanca flor de la jara.
Huele a granados. Y a rosas.
A limones madurando
y en las charcas bulliciosas
sonar de ranas croando.
Se adormecen los sentidos.
Sensación de bienestar
mientras múltiples sonidos
te acarician sin cesar.
Tibia sombra. Fresca brisa
que se mueve intermitente.
Y el reloj en la repisa
cuenta el tiempo lentamente.


Solo cuando llegamos a cierta edad uno se da cuenta que esto, es en verdad lo que nos llena el espíritu... lo que nos carga las pilas.
Este poema también pertenece a mí libro "Entre renglones".

martes, 13 de octubre de 2009

Siempre lo esperamos.

Santísimo Cristo de la Victoria
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A mí hermana Sara, con todo mí cariño siempre.

Siempre lo esperamos
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Yo se que es difícil
creer en milagros;
no es que sea imposible,
pero hablando claro...
¡a todos nos cuesta
creer en milagros!
Y a pesar de todo...
aunque no creamos,
aunque lo neguemos,
aunque nuestra mente
quiera rechazarlo,
en lo mas profundo
oculto y callado,
está la esperanza
de que existe algo...
un algo intangible...
quizas... ¡un milagro!
Y nos da vergüenza...
y nos lo callamos...
¡pero lo creemos!
Y siempre esperamos
que un día cualquiera
 de esos que ahy tan malos...
cuando lloras sangre...
cuando estás tan harto
de pasar apuros...
¡cuando estás rabiando!,
llegue hasta nosotros...
aunque no creamos...
aunque lo neguemos...
lo que tanto ansiamos...
¡aunque sea difícil
creer en milagros!
¡Porque es muy difícil!
Pero está tan claro
que a veces... a veces...
aunque no creamos...
cuando ya no queda
nada a que agarrarnos,
entonces, repito,
nos tiende la mano
ese Cristo nuestro
al que tanto amamos...
y aunque sea difícil
creer en milagros...
¡que suerte tenemos
los serradilanos!



Para entender este poema primero hay que entender a los serradillanos. Entender el amor y la fé en ese Cristo de la Victoria que se venera en el convento de las RR.MM. Agustinas Recoletas de Serradilla.
A El le pedimos todo lo que nuestra mente ve de difícil solución y lo hacemos con la mas absoluta certeza de que nos atenderá.
A mí hermana Sara le diagnosticaron un cáncer. Era la segunda de mis hermanas a la que se le presentaba esta maldita enfermedad. La primera fue mí hermana pequeña Julia y murió con treinta y tres años sin casi darnos cuenta de que se moría.
A Sara la operaron y los médicos nos dijeron que había salido muy bién, que se lo habían cortado de raiz. Yo eufórico escribí este poema. No me pesa. Mi hermana vivió tres años. Comparada con Julia que vivió cuatro meses después de la operación, lo de Sara fue un milagro.
Cada vez que lo leo, se me nublan los ojos de llanto. Incluso hoy, al pasarlo al blog, he tenido que limpiar mis lágrimas, porque no veía apenas. Decía mí madre (que en paz descanse) que en nuestra familia éramos muy llorones... ¡pues si! tal vez lo seamos pero si recordar a los seres queridos y llorar es ser una persona llorana, doy gracias al Cristo de la Victoria por ser uno más de la familia.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Yo quise ser...

Mi nieta se pasea ya por el patio





Yo quise ser...
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Yo quise un día ser
como esos árboles 
que dan su sombra al lado del camino.
Yo quise retener
el hado del destino.
Yo quise ser igual que el peregrino
que recorre la senda sin descanso,
el agua del arroyo en el remanso,
la copa verde y señorial del pino.
Yo quise ser un día
como el ave que vuela lentamente 
sobre los campos pardos. Yo quería
ser ave, pino y agua transparente.
Ser esa sombra fresca 
al lado del camino,
el remanso tranquilo en la corriente.
Busqué con ilusión
y repartí también de igual manera
el amor, la ternura,
poniendo siempre en ello el corazón
y a cambio recibí... -¡dulce ventura!- 
mas ternura y amor... -¡más ilusión!-
Di amor y amor me dieron.
Compartí la ilusión
y los que me quisieron
me dieron su ilusión y el corazón,
me dieron su alegría.
Me dieron mucho mas que yo tenía,
pues con su amor  doblaron su valor.
Todo aquel que se entrega con amor,
recoge mas amor... mas alegría.
Recoge la ilusión,
la dulce sensación
de vivir de verdad el día a día.
Y entonces eres sombra
al lado del camino.
Remanso de agua fresca. Ave en la altura.
El cayado que ayuda al peregrino.
La copa verde y señorial del pino.
Has alcanzado la mayor ventura:
Tener bajo tu sombra
el hado misterioso del Destino.

De mí libro Entre renglones 

martes, 15 de septiembre de 2009

Basta decir que es amor...


Basta decir que es amor
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Me puse a revisar un diccionario
de la lengua española y diligente,
recorrí con mis ojos el muestrario
del variado y cabal vocabulario
conque se expresa tanta y tanta gente.
Y así llegue con las definiciones
a la palabra madre, y asombrado,
yo intentaba encontrar  mas acepciones
a un nombre que nos llena de emociones
y al que veía yo mal reflejado.
Madre... nos dice muy escuetamente,
es la hembra que acaba de parir.
Respuesta clara. Si. Y convincente.
Pero parca en verdad al definir
la grandeza de un ser tan excelente.
¿Donde está el sentimiento generoso
de las madres capaces de afrontar
el dolor mas terrible y espantoso?
¿O ese talante dulce y generoso
de unos seres que nacieron para amar?
¿Donde se queda el no vivir sufriendo?
¿Donde el tesón, la entrega, la dulzura?
¿El vivir y el morir siempre queriendo?
¿Donde el amor que inflama de ternura?
Insignes mentes que estudiais la lengua...
¿no habeis tenido madre a la que amar?
¿o acaso es que el amor la hombría mengua?
¿o avergüenza tenerlo que explicar?
Porque sería mucho mas correcto
 a la hora de hacer definiciones,
decir que madre llena el intelecto...
que abarca todo un mundo de emociones...
Mas para ser tan parcos al hablar,
que digan que es amor... ¡¡¡y ha de bastar!!!
De mí libro Entre renglones.